
Como hijos de Dios y herederos de sus riquezas contamos con ciertos privilegios, estos son privilegios del Reino de los cielos. En cualquier familia real existen, pero no solo es una vida llena de privilegios, sino también llena de compromiso, responsabilidad y obligación.
No nos podemos seguir portando como si no fuéramos Linaje escogido, en muchas ocasiones hemos olvidado que llevamos sangre azul, ADN celestial. En nuestras acciones se demuestra nuestra fe; pero como quieres que las personas alrededor tuyo sepan que eres especial porque eres un príncipe o princesa del Reino, si sigue actuando como si no lo fueses.
Cuando un nuevo miembro se une a las familias reales, estas se encargan que desde sus primeros años hasta el último día de su vida recuerden que no son iguales a los demás, que ellos pertenecen a un Reino, que ellos o ellas se tiene que portar de una manera, deben de cumplir con sus obligaciones y también puede gozar de sus privilegios. Esto igual pasa igual en nuestras vidas, mira lo que dice Salmo 139: 15-16:
15 Mis huesos no te fueron desconocidos cuando en lo más recóndito era yo formado, cuando en lo más profundo de la tierra era yo entretejido. 16 Tus ojos vieron mi cuerpo en gestación: todo estaba ya escrito en tu libro; todos mis días se estaban diseñando, aunque no existía uno solo de ellos.
Sigue leyendo →