Como hijos de Dios y herederos de sus riquezas contamos con ciertos privilegios, estos son privilegios del Reino de los cielos. En cualquier familia real existen, pero no solo es una vida llena de privilegios, sino también llena de compromiso, responsabilidad y obligación.
No nos podemos seguir portando como si no fuéramos Linaje escogido, en muchas ocasiones hemos olvidado que llevamos sangre azul, ADN celestial. En nuestras acciones se demuestra nuestra fe; pero como quieres que las personas alrededor tuyo sepan que eres especial porque eres un príncipe o princesa del Reino, si sigue actuando como si no lo fueses.
Cuando un nuevo miembro se une a las familias reales, estas se encargan que desde sus primeros años hasta el último día de su vida recuerden que no son iguales a los demás, que ellos pertenecen a un Reino, que ellos o ellas se tiene que portar de una manera, deben de cumplir con sus obligaciones y también puede gozar de sus privilegios. Esto igual pasa igual en nuestras vidas, mira lo que dice Salmo 139: 15-16:
15 Mis huesos no te fueron desconocidos cuando en lo más recóndito era yo formado, cuando en lo más profundo de la tierra era yo entretejido. 16 Tus ojos vieron mi cuerpo en gestación: todo estaba ya escrito en tu libro; todos mis días se estaban diseñando, aunque no existía uno solo de ellos.
Dios de igual forma se encarga de hacernos entender que somos especiales para Él y que Él nos ama desde el principio de la creación. Nuestras vidas fueron guardadas desde el principio para Su gran llamado hacia nuestras vidas. Porque si fuimos creados por Dios con un propósito y somos llamados sus hijos, sigue actuando como si no lo eres. Los príncipes o princesas se creen príncipes y princesas y la gente a su alrededor lo nota con cada acción que ellos haces, recuerda lo que tu hagas determina lo que tu creas.
Judas 1:1 nos dice:
1 Judas, siervo de Jesucristo y hermano de Jacobo, a los que son amados por Dios el Padre, guardados por Jesucristo y llamados a la salvación.
Judas nos dice que primero somos amados por Dios, guardados por Jesús y llamados a la salvación, no es impresionante como todo el plan Dios nos envuelve completamente. Amados, guardados y llamados.
Debemos de aprender a creer en nuestra identidad como cristianos, el cristianismo no se trata de nosotros sino se trata de Dios, porque entonces no comienzas caminando, hablando, actuando como un verdadero cristiano, hijo de Dios. Cuando recibi el llamado por parte de Dios, habia algo dentro de mi corazón que me decia que si iba a ir a alcanzar lo que Dios me mandó a hacer tenia que cambiar mi manera de caminar, de hablar y hasta la manera en como me desarrollaba con la gente. No quiero decir que hables como otros o que te vistas como otros, se tu mismo. Cree con todo tu corazón que eres un hijo, hija de Dios, camina como ello.
Esta es la generación prometida, donde saldran grandesz lideres y que estara impactando al mundo en todos sus rincones, pero de igual manera es uangeneración que piensa que la unción se puede comprar, la unción no se adquiere por vestirte igual que tus predicadores favoritos o escuchando sus predicas y menos imitandolos en la manera de hablar. La unción, el aceite del cielo se consigue con sudor, esfuerzo y compromiso. Se tu mismo, ten tu propia historia con Dios, no quieres usurpar la historia de alguien más.
